A propósito de la lectura que nos fue asignada en un seminario de Teoría literaria, descubrí (no sin asombro) la mecánica que mueve el mundo en casi todos los instantes en que el poder se hace manifiesto.
La lectura mentada es Filosofía del presente de Alain Badiou. Me parece muy interesante asignar ciertos enunciados a los acontecimientos que se han visto ocurrir en la selva. Dado que no es un trabajo académico, sino un comentario personal, seré lo más sencillo posible y evitaré las engorrosas notas de referencia (remítanse al libro antes mencionado si desean ahondar).
Lo ocurrido en Bagua es el nudo de una cuerda que se ha ido tensando con el tiempo. Las comunidades amazónicas han sido desplazadas de nuestro presente histórico como si se tratara de un mundo exótico y lejano. Cuando veíamos algo de por allá, es como si hubiesemos estado viendo un Macondo o, en casos extremos, un Rivendel (de El señor de los anillos). Pero el poder se metió en el Macondo y la realidad se hizo patente: Bagua se ha desplazado de la no-existencia a la existencia.
Como los países del medio oriente que Badiou menciona en su obra (en relación a la guerra que mantienen con los Estados Unidos), Bagua no existe para los dueños del poder en el Perú hasta que se rastrea un interés: las posibles inversiones y la explotación de los recursos naturales. Por lo tanto, el territorio de Bagua es un factor de desarrollo para el país. Para que el Perú deje de ser un país en vías de desarrollo, debe perseguir el desarrollo. "A toda costa" deben pensar algunos de los responsables. Se plantea la pregunta: "¿Economía del desarrollo o la paz de los indígenas?". Lo acontecido da toda respuesta.
Quisiera referirme también a un artículo publicado en el diario Correo hace muy poco (que pueden ver acá: http://www.facebook.com/home.php?ref=home#/event.php?eid=108560575498&ref=mf ) , en donde se invita a la eliminación de los nativos, con argumentos que no parten de un razonamiento imparcial y denotan odio a lo diferente y lo no-occidental. No comprendía bien cómo en esta época de supuesto desarrollo humano en el que se busca la paz y los buenos medios podía concebirse un comentario así en la prensa escrita de nuestro país (la credibilidad o inclinaciones del diario es algo que queda aparte cuando se trata de matanzas). Badiou, una vez más, prediciendo estos sucesos (seguro porque en todo el mundo el hambre de capital está determinando coincidencias); dice:
Liberar a los iraquíes de su aspiración al ser, conducirlos al bienestar de su inexistencia: he aquí la escencia espiritual de la guerra estadounidense.Hagamos un pequeño cambio y el sentido no se altera demasiado: los iraquíes representan un problema por que desean ser, los estadounidenses evitan esto pues es un peligro (realmente no lo es) para sustentar su "totalidad de poder". El artículo sugiere que Alan conduzca a la inexistencia a los nativos de Bagua. Al bienestar de su inexistencia, porque el estado Uno (esto es, totalmente hegemónico y sin contradicciones) necesita ese territorio como suyo. Que conste, no estoy diciendo que esto suceda en la realidad peruana per se, pero existen opiniones que desean que así sea (hay muchos defensores del mentado artículo).
En resumidas cuentas, el plano de la existencia y la no existencia puede ser un factor de vida, como puede ser (como algunos quieren que sea determinantemente) un factor de interés.
Menos mal los ojos del mundo (me refiero a los que velamos por la existencia como vida) ya están sobre Bagua. Y no somos silenciosos.



y por eso debemos usar el arte, y especialmente la Literatura en nuestro caso, para hablar sobre todo esto. No digo que todos estén obligados a hacerlo, pero el arte siempre ha estado ligado, a priori, a la humanidad porque es de y para.
La otra vez estuve escuchando a unos tipos decir que se debe crear Literatura por el solo hecho de buscar el estilo, que no esté afectada por otras cosas más que la motivación de llegar a una "esencia" (que también se podría interpretar como un estado "superior").
Desde ese día vengo pensando eso, hay que ser más conscientes de por qué y para qué escribimos, creo yo.
¿Y el buscar una esencia no nos hace más humanos?
Voy a meter mi cuchara en este plato.
Hacía unos años un no sé quién me dijo: “muchacho, conforme pasen los años la amazonía de nuestro territorio será la codicia de otros países por la riqueza que posee en su subsuelo y sobretodo, por el agua”
Hoy me doy cuenta que estas palabras me lo dijo un profeta
- -,
en el sentido a que ellos se referían, solo buscaban digamos, la esencia estilista de la Literatura nada más. La literatura, es más que eso, para mi.
Un conocido cantautor peruano dedicado de lleno a la música (me refiero a Daniel F) dijo una vez algo parecido a esto: antes creía que para ser músico solo tenía que vivir sumergido en la música, y que la música era la vida; sin embargo luego descubrí que la música se nutre de las experiencias de la vida, de los ratos con la familia y los amigos, de buscar el amor, de sentarse a mirar y padecer el mundo. Bueno, Daniel no lo decía con las palabras que menciono, pero por ahí va la idea.
A lo que quiero llegar es que con la Literatura sucede lo mismo: ella se forma de un contenido, es como la masa,como una materia prima, y esa materia es la realidad,la manera de ver el mundo la cual el poeta (refiriéndome a cualquiera que practique la Literatura) luego transforma, a través de cierto estilo, en un estremecedor cuadro poético.
A pesar de eso, cuando la pluma se posa sobre el papel, pocas veces el poeta, creo yo, no piensa en qué está pasando afuera; sino piensa en qué está pasando dentro él, y el mundo y sus problemas (en este caso los lamentables hechos en Bagua) están dentro de él después de haberlos recibido de la experiencia y el contacto con la realidad, y de esta manera los problemas de la humanidad se mezclan con sus ganas de explicar o expresar sus ideas y sentimientos.
Lo acontecido en Bagua ha sido un doloroso golpe para todos los peruanos. ¿Es ajeno el poeta?
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